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Sergio Massa: Macri es un “vago”

El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, aseguró este domingo que el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, “en realidad lleva varios mandatos” en su cargo ya que era quien “realmente gobernaba” durante las administraciones en la Ciudad del ex presidente Mauricio Macri, a quien consideró un “vago”.

“Siempre digo que el actual jefe de Gobierno lleva varios mandatos porque, antes de ser jefe de Gobierno era, quien realmente gobernaba desde la jefatura de Gabinete”, sostuvo Massa.

Asimismo, remarcó que se refirió a Macri como un vago: “Uno se da cuenta si mira cuánto tiempo pasó fuera de su cargo cuando era presidente y antes, como jefe de Gobierno, también”.

“Macri tiene una actitud displicente, desaprensiva, de falta de compromiso y de empatía con la sociedad”, aseguró Massa.

Además, el presidente de la Cámara Baja se refirió a la renegociación de la deuda: “El mérito central es del presidente de la Nación y del ministro de Economía. Todos los demás que pudimos haber ayudado a pavimentar el camino lo hicimos bajo el liderazgo del Presidente y el ministro”.

De todos modos, advirtió que aún falta una parte importante de la reestructuración que es el acuerdo con el FMI, al que consideró “una decisión política del Fondo para ayudar a Macri en su reelección”.

“Argentina con el acuerdo de deuda dio un primer gran paso para salir de una situación dramática en materia macroeconómica que dejó el gobierno de Macri”, insistió.

“La inseguridad es un problema enorme y no es una sensación. Tenemos que tomar medidas inmediatas”, subrayó en declaraciones radiales. Además, se refirió a la discusión del proyecto de impuesto a las grandes riquezas: “Más allá del aporte solidario y extraordinario, Argentina necesita una profunda reforma tributario porque es regresivo y no progresivo”.

“Quienes menos tienen en la Argentina son los que más pagan impuestos. En ese marco tiene que entrar la discusión del aporte solidario”, expresó.

Massa gana terreno en el Frente de Todos

En otro orden, durante el proceso de renegociación de la deuda, tal como sucedió con el tema Vicentin y también podría extenderse a la reforma judicial, se repitió un hecho que en el Frente de Todos adquiere cada vez más relevancia: Massa sigue ganando poder dentro de la coalición.

Considerado por Alberto Fernández como “el que más se preparó para gobernar la Argentina”, Massa comenzó en el Gobierno con poco capital: si bien en el reparto de lugares no le fue mal -aunque no logró colocar la cantidad de ministros que quería-, su imagen venía golpeada por el salto a última instancia que tuvo que realizar para no perderse en el ostracismo de la “ancha avenida del medio” que él mismo había fabricado.

Pero desde diciembre a la actualidad, el presidente de la Cámara de Diputados se mueve con destreza dentro de su lugar en el Congreso y enarbola sociedades con todo el arco político, de la mano de la alianza con Máximo Kirchner.

No faltan en la coalición de Gobierno de la que es socio quienes, desde la parte más dura del espacio, critican sus movimientos y su exceso de relaciones con el capital internacional, el empresariado, los medios de comunicación y hasta la oposición.

El tigrense armó, ni bien empezado el Gobierno, su propio equipo de economistas, con los que ya venía trabajando cuando se soñaba como presidente, para seguir tanto el tema de la deuda como posteriormente el de la pandemia y el de la recomposición económica del país.

De ese círculo íntimo participaron, entre otros, el ex titular del Banco Central Martín Redrado, a quien se le vetó la posibilidad de ocupar el Ministerio de Economía por sus declaraciones contra Cristina Kirchner en la causa del dólar futuro, y el técnico Daniel Marx.

Por medio de sus amplios lazos con el capital financiero internacional, Marx ayudó durante el macrismo a los gobernadores provinciales a conseguir bonistas para colocar deuda en dólares y, en la reciente negociación que llevó a cabo Guzmán, también aportó su larga lista de contactos para llegar a una solución con los tenedores de bonos en dólares.

Rápido de reflejos, Massa no habla tanto como antes en los medios, tal vez por el desgaste que tuvo su imagen en los últimos años de derrotas políticas, pero aparece cuando un tema delicado entra en la agenda pública.

Tardó apenas minutos en asegurar que en Venezuela había una “dictadura” cuando Alberto Fernández puso la idea en duda y, esta semana, consideró que no era necesario ampliar el número de miembros de la Corte Suprema, un asunto que eventualmente deberá tratarse en Diputados.

También en la cuestión Vicentin hizo su jugada: eligió el silencio mientras todos hablaban de expropiación e intervención, metió al gobernador Omar Perotti en la discusión del asunto, quien trajo la “propuesta superadora” que finalmente no prosperó y convocó con velocidad, desde su rol de presidente de la Cámara, a las principales entidades agroindustriales para que trabajen en un proyecto para aumentar las exportaciones y generar trabajo.

La chispa de esa primera reunión prendió rápidamente y la Cámara Agroindustrial Argentina, tras un acuerdo de por medio con la UIA -otra entidad de buenas relaciones con el tigrense- generó un proyecto para, hacia 2030, llevar las exportaciones a 100 mil millones de dólares y crear 700 mil puestos de trabajo en el mismo plazo.

Massa tomó el proyecto y prometió darle forma de ley para tratarlo con velocidad en el Congreso.

Además, sentó el mismo día del arreglo con los bonistas privados al presidente Fernández y a un reducido equipo de funcionarios, entre los que estaban Felipe Solá, Cecilia Todesca Bocco y Gustavo Béliz, con los titulares de la CAA con los que él se había reunido previamente.

El miércoles, además, se mostró junto a la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, en medio de una inmensa polémica por el aumento del delito en la salida de la pandemia sobre todo en la Provincia de Buenos Aires, una situación que Massa conoce bien y que fue su insignia de campaña durante varios años.

Ahora que el Gobierno terminó de resolver el asunto de la deuda externa con privados, aunque todavía falta la otra mitad del asunto, que es el nuevo programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI), dentro del Frente de Todos se amplía el debate acerca de quiénes serán los protagonistas de la pospandemia, tanto en el área política como económica, debido al profundo desgaste que significó el coronavirus y a que, en 2021, serán las elecciones de medio término que funcionarán de línea de salida para un amplio abanico de dirigentes que se sienten presidenciables.