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Miquelarena: «En nuestra ingenuidad pensamos que después de El Embrujo muchas prácticas iban a cambiar»

El Procurador General sugirió que debería haber un «mayor contralor» en la administración provincial de las contrataciones. Ya lo había recomendado cuando explotaron las causas Embrujo y Revelación. Convalidó que hay «elementos sobrados» para abrir la investigación contra Torres Otarola, y adelantó que se vendrían más causas de corrupción.

«No pasaron tres años (del Embrujo y Revelación) y nos volvemos a encontrar no solo en este caso sino también en otros que están siendo analizados, con prácticas que honestamente creíamos desacartadas», reconoció el procurador Jorge Miquelarena tras los allanamientos realizados en la causa «Ñoquis Calientes» que investiga a la ex ministra de Familia, Cecilia Torres Otarola, por supuestas irregularidades en contrataciones de secretarios y asesores.
La semana que viene el fiscal Omar Rodríguez presentará la apertura de investigación contra la exfuncionaria y otras seis personas vinculadas a su equipo. Miquelarena ratificó que hay elementos para avanzar en la Justicia y dejó entrever que están investigando más casos que están bajo sospecha en la administración pública.

«El fiscal Rodríguez entiende que tiene elementos más que sobrados para efectuar una apertura de investigación. No dejan de sorprenderlo cuando se advierte luego del análisis contable y de las actividades bancarias, que esos dineros no estaban en los bolsillos de quien los cobra supuestamente, sino que hay transferencias en el medio. Está hablando de maniobras ruidosas», dijo Miquelarena al referirse a los primeros pasos que dio la Justicia en la investigación contra la ex funcionaria provincial.

En diálogo con FM EL CHUBUT, Miquelarena asumió que el haber encontrado a Torres Otarola en las oficinas del Ministerio de Familia, al momento de hacer los allanamientos, podría haber tenido otras consecuencias. Pero aún así reconoció que «la ex ministra nunca ha mostrado una reticencia u ocultamiento de nada que se le parezca».
«Sorprendió y llamó la atención; quizá en otro contexto hubiera provocado una detención. La evidencia está en manos de la administración pública que es la investigada, y encontrarse con una persona que dejó de prestar funciones, se podría haber interpretado como un entorpecimiento de la investigación y podría haber tenido consecuencias más severas», sostuvo el procurador.

SUGERENCIAS AL GOBIERNO
Miquelarena reconoció que tras las sugerencias que hizo en su momento al gobierno de Mariano Arcioni, para que ajusten los mecanismos de control, creyó que este tipo de prácticas que investigan no se iban a repetir más. «La verdad que luego de las causas Embrujo y Revelación honestamente pensamos en nuestra ingenuidad que muchas prácticas iban a cambiar a partir de ese momento», dijo.

El procurador recordó que «cuando advertimos estas cuestiones que salieron a la luz con las causas Embrujo y Revelación le envié un oficio al entonces ministro coordinador (Sergio) Mamarelli, dando algunas sugerencias sobre lo que advertía que tiene que ver con el contralor de estas contrataciones que pasan por la administración pública».

Miquelarena observó que «siempre se ponía el foco en los grandes órganos como Tribunal de Cuentas o Fiscalía de Estado, pero uno advierte que muchas veces cuando llega el expendiente viene desde el punto de vista formal armado, no hay objeciones para realizar».

El procurador en ese momento consideraba que había que analizar el régimen de contrataciones, y en particular «el rol que juegan directores de administración y jefes de compra». Miquelarena aseguró que «me consta que el doctor Mamarelli convocó a jefes de compra y directores de administración, leyó el oficio y advirtió el celo que tenían que tener en sus funciones. Hay que hacer un poco de docencia, de trabajo con buenas prácticas, y generar un protocolo más estricto para analizar estas cuestiones», concluyó.