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Le usurparon la identidad al jefe de Policía para llevar a cabo dos estafas

Usaron la imagen de Miguel Gómez en cuentas de WhatsApp y Facebook. Desde allí contactaban a quienes ofrecían productos.

El jefe de Policía, comisario general Miguel Gómez, fue objeto de una usurpación de su nombre en una cuenta falsa que se confeccionó para estafas. Así lo reconoció en Cadena Tiempo el subjefe de la institución, comisario general Néstor Gómez Ocampo. “Efectivamente, hubo dos hechos en donde se usó la imagen del jefe. Uno fue en Puerto Madryn y otro tentado ayer (por el miércoles) donde incluso vino a la Jefatura de Policía al propio damnificado” y que “incluso debe haber más, seguramente”, indicó.

Lo concreto es que “utilizaron la imagen de Gómez, colocando como perfil en un Facebook y en un WathsApp falsos y a partir de allí iniciaron los contactos con quienes ofrecían sus productos y a partir de una imagen que inspira confianza como la del propio jefe de Policía”.

“En este último caso –añadió Gómez Ocampo- le pidieron sus datos a la víctima y le usaron su propia imagen y documento de identidad para estafar a otra gente porque lo llamaron, incluso, desde Buenos Aires”.

En este escenario, la licenciada en Criminalística, Agostina Miquelarena, de la Unidad Fiscal del Ciberdelito de Rawson, indicó que los nuevos sistemas de estafas por redes sociales se suceden en todo el país y que quienes organizan estas metodologías delictivas se apoderan de las claves de los usuarios de las cuentas bancarias utilizando cualquier ardid para seducir a la víctima. Por ello, aconsejó que jamás se informe sobre las claves de usuario o contraseña personal.

Miquelarena expresó que este tipo de estafas “no se circunscribe a ninguna ciudad en especial ya que por internet se realiza a todo el país”.

“Tenemos estafadores en todo el territorio nacional que lo que hacen es recopilar datos de las personas para después estafarlas” y que “estas modalidades no pasan exclusivamente por una destreza informática o técnica sino es lo que se llama ingeniería social: el famoso cuento del tío”, ejemplificó.

“Si bien las estafas van mutando, el objetivo final es hacerse de las claves del homebanking o del teléfono celular para realizar la operación delictiva”, aclaró, sugiriendo que “por ello, aconsejo que jamás se le dé a nadie las claves de usuario o contraseña por más que parezca confiable una persona que lo llama y no conoce”.

En cuanto a los nuevos sistemas de estafas, la profesional señaló que “durante este tiempo estamos recibiendo más denuncias que ofrecen su producto a la venta en redes sociales como Facebook”.

“El comprador con un perfil falso (hay mucha supresión de identidad) se acerca a través de WhatsApp, se intercambian los números y a través de esa plataforma se pacta el importe y la modalidad de pago o transferencia”.

Una vez que se hace eso “se realiza la transferencia y se envía un comprobante de pago de esa transferencia por un monto mayor a lo pactado. Esos comprobantes son falsos y aquí hay que prestar atención a la tipografía o al tipo de fuente. Y una vez que la persona admita que transfirió de más, a la hora recibe una llamada de un presunto Banco que le informa que recibió un aviso del comprador por el exceso de la transferencia que aún no entró a la cuenta del vendedor pero que se necesita destrabar la cuenta de ese dinero “congelado” y le piden os datos de acceso a la misma como el usuario y contraseña del homebanking y al darla le ingresan a la cuenta para sacarle el dinero, remarcó la licenciada Miquelarena.

“Hubo casos qué si no hay saldo en la cuenta del comprador, se le solicita otra cuenta de alguna persona de confianza y ello también ha sucedido”, recordó.

En cuanto a si recuperar el dinero es posible, Miquelarena sostuvo que si, aunque “todo depende de las medidas investigativas y de la colaboración de las entidades bancarias. En general, los estafadores actúan desde otras provincias”, como se ha denunciado en los últimos procedimientos iniciados de la Unidad del Ciberdelito en Rawson.

Por último, reconoció que sólo en Rawson, en los últimos tres meses, “tuvimos 30 denuncias”.