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El Presidente, al declarar en juicio: se juzga a Cristina por decisiones políticas “no judiciables”

Alberto Fernández cuestionó la acusación en el juicio por la asignación de obra pública nacional en Santa Cruz durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, al afirmar que se discuten “decisiones políticas, no judiciables”, aludir a una “fantasía” y negar la existencia de algún tipo de directiva para favorecer a esa provincia.

“Me llama mucho la atención lo que estamos discutiendo en este juicio porque son decisiones políticas, no judiciables”, afirmó el jefe de Estado durante su declaración como testigo, que se extendió por dos horas y 45 minutos.

Fernández fue citado a pedido de tres defensas, entre ellas la de la Vicepresidenta, por su rol como jefe de Gabinete en el kirchnerismo, para declarar como testigo en el juicio por presuntos delitos en la asignación de obra pública en Santa Cruz entre 2003 y 2015.

En su declaración, el Presidente negó “arbitrariedades” y descartó haber recibido instrucciones durante los gobiernos de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner para favorecer a Santa Cruz o a algún empresario en particular.

Fernández dijo desconocer además la existencia de un “acuerdo de voluntades” para direccionar obra pública en los gobiernos kirchneristas.

“Definitivamente no”, respondió varias veces, al ser interrogado por el abogado de la Vicepresidenta, Carlos Beraldi, sobre estos temas que forman parte de la acusación.

Además, aclaró que en el Estado “hay delegación” de funciones: “No existe posibilidad de que el Presidente pueda conocer cada obra pública” y es un “disparate” pensar que un jefe de Gabinete pueda conocerlas en detalle, dijo el jefe de Estado.

Sobre los cargos por los cuales se juzga a los acusados, el Presidente evaluó que “hay una suerte de fantasía de que acá se juntaban dos o tres personas y decían mandémosle plata a alguien”.

“En los hechos es imposible que eso pasara. Eso es lo que me llama más las atención de este juicio. Cuando vi el procesamiento de Cristina me llamó la atención”, agregó.

Además recordó que en los años 2005 o 2006 se hizo una denuncia por los mismos hechos que se investigan en el juicio oral.

“La llevaba adelante el juez federal en ese momento Guillermo Montenegro, se declaró incompetente y la mandó a Santa Cruz y esa causa terminó sobreseida definitivamente”, refirió.

El Presidente dijo que luego “se volvió a repetir la denuncia acá, con los mismos argumentos” y remarcó: “Me llamó la atención que prosperara esta investigación”.

Sobre la adjudicación de obra pública a las provincias, explicó que “no existe ninguna norma que defina cómo se distribuye el gasto en obra pública en el Presupuesto. Es una decisión de carácter política no judiciable”.

“Y esas decisiones que se están discutiendo en materia de Presupuesto no pueden ser arbitrarias”, dijo y además explicó: “La discusión es muy compleja, se lo dice alguien que está gobernando sin Presupuesto”.

El Presidente se refirió a “un principio rector que son cuestiones de naturaleza política. Nosotros creemos que el Estado tiene que estar presente y motorizar la economía muchas veces a través de la obra pública y los criterios son de necesidad”.

Por el contrario, consideró que “otros creen que es mejor que las casas las hagan los privados y las financien los bancos privados. Yo creo que el Estado tiene que estar presente y motorizar la obra pública y los criterios son de necesidad”.

Sobre el panorama que encontró el gobierno de Néstor Kirchner en 2003, recordó que “toda la Patagonia tenía un nivel de infradesarrollo similar” y que “hubo que hacer mucha obra que fue muy importante”.

“No hay un criterio para decidir qué obra pública es más importante que otra”, agregó. “Creemos que si la economía se retrasa o sufre situaciones difíciles como en el 2003, 2009 o cómo me pasa a mí después del Gobierno anterior y la pandemia, la obra pública es un enorme motorizador”, añadió.

Al inicio de su declaración, el jefe de Estado relató que fue jefe de Gabinete en el gobierno de Néstor Kirchner; recordó cómo se conocieron con el expresidente y sostuvo que “siempre fue muy cuidadoso con las cuentas públicas”.

“Tenía casi una obsesión con eso, que tuvo primero como gobernador (de Santa Cruz) y luego como Presidente”, agregó.

Fernández concurrió en persona a declarar ante el Tribunal Oral Federal 2, en el juicio que se realiza de manera semipresencial en Comodoro Py 2002, donde arribó pasadas las 9.30 en automóvil y se retiró casi tres horas más tarde.

El Presidente ingresó directo a la sala de audiencias en la planta baja del edificio, que amaneció con un fuerte operativo de seguridad, y tras prestar juramento de verdad comenzó a responder preguntas del abogado de la Vicepresidenta, Carlos Beraldi.

Tras contestar a Beraldi, fue el turno de Juan Villanueva, abogado del acusado empresario Lázaro Báez, otro de los que había pedido su testimonio.

Luego le tocó a la defensa del exministro de Planificación Federal Julio De Vido, pero su abogado Maximiliano Rusconi optó por no preguntar.

A raíz de eso comenzaron las preguntas de otros letrados y de la fiscalía, a cargo de Diego Luciani.

Las preguntas de la fiscalía provocaron objeciones de las defensas, como por ejemplo una vinculada a declaraciones a la prensa del Presidente, que derivó en la necesidad de retirar al primer mandatario de la sala de audiencias durante 15 minutos para discutir la cuestión.

“Tengo opinión sobre todo esto que está pasando y particularmente sobre este juicio y lo he dicho públicamente, si lo que quiere el señor fiscal es conocer mi opinión sobre como veo yo lo ocurrido, encantado le digo, es pública y notoria”, expresó el Presidente en uno de sus cruces con el fiscal.

El juez Jorge Gorini pidió evitar “opiniones personales” y tuvo que pedir varias veces a las partes que impriman “celeridad” al interrogatorio para evitar dilaciones.

Fernández reiteró varias veces no conocer a Báez, dijo que se lo cruzó una vez en Santa Cruz y que al serle presentado por Néstor Kirchner sólo mantuvieron un breve intercambio de saludos: “Buenos días, mucho gusto”.

“La política es el arte de manejar la realidad y la realidad es cambiante, existen controles del Congreso”, dijo también en relación a modificaciones de partidas presupuestarias.

La fiscalía quiso preguntarle por una obra en concreto, con exhibición de planillas, algo que derivó en otro cruce con el primer mandatario.

“Me da la impresión de que usted no me escuchó bien antes”, dijo el Presidente, quien poco antes había explicado que no podía tener conocimiento de cada obra en particular.

A la sala de audiencias ingresaron el Presidente, los tres jueces, Jorge Gorini, Andrés Basso y Rodrigo Giménez Uriburu, y un secretario del Tribunal, Martín Cisneros, mientras que las restantes partes se conectaron de manera remota.

A lo largo de dos horas y 45 minutos, Fernández respondió a las partes conectadas de manera remota a través de la plataforma Zoom y mantuvo cruces con el fiscal Luciani.

Desde una sala contigua siguieron la audiencia el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello; el diputado Eduardo Valdés; la portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerrutti y el subsecretario de Comunicación y Prensa, Marcelo Martín.

Desde el reinicio del debate oral tras la feria judicial de enero ya declararon como testigos otros exjefes de Gabinete de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, entre ellos Aníbal Fernández, Juan Manuel Abal Medina y Jorge Capitanich.

Los testimonios fueron pedidos por el abogado de la expresidenta durante la etapa de instrucción suplementaria preparatoria del juicio en 2018.

Para el lunes próximo está citado el presidente de la Cámara de Diputados y exjefe de Gabinete, Sergio Massa, quien declarará por videoconferencia.

En la causa se investigan supuestas irregularidades en la adjudicación de obra pública vial a empresas de Báez en Santa Cruz.