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A un funcionario intentaron arrojarlo del segundo piso

El intendente de Trevelin, Héctor Ingram, presidió una reunión de Gabinete en la que analizaron la agresión al secretario coordinador Belarmino Álvarez por parte de un vecino dentro de una oficina del edificio municipal. El afectado le dijo a este diario que por ahora no se reforzará la seguridad en el municipio.

El agresor estuvo detenido desde el jueves en la Comisaría Primera de Esquel y debía comparecer a la audiencia de control de la detención en Tribunales. Tras el episodio, que tuvo mucha violencia, y que pudo generar serias consecuencias en la integridad física del funcionario, se pronunciaron distintos sectores.

Divulgó un comunicado el Frente Patriótico Chubutense, a través del bloque de concejales, repudiando “absoluta y completamente las manifestaciones de violencia física, verbal y psicológica propiciadas a nuestro secretario de Coordinación de Gabinete y presidente del Consejo de Localidad del Partido Justicialista del que somos parte, Belarmino Álvarez”.

Agregó que “en el contexto democrático y de paz en que vivimos sin interrupciones desde 1983, no podemos ser tibios en condenar el accionar violento de ninguna persona o grupo de nuestra sociedad que por intereses absolutamente privados, violenta de esta manera a parte del Gabinete”.

El PJ lamentó las “manifestaciones de odio político y discriminatorias que se sumaron en redes sociales en las últimas horas, con la única motivación de desinformar, difamar y generar más violencia a éste hecho ocurrido en horas de la mañana (del jueves), escudándose de forma cobarde detrás de las redes sociales, detrás de un alias falso, o simplemente aprovechando la oportunidad de arengar desde la política”.
Relato

Álvarez relató que el agresor estaba muy alterado cuando llegó al Municipio, y lo invitó a su oficina a dialogar. Como no le pudo dar la respuesta que buscaba, el hombre comenzó con la agresión tirándole los elementos de su escritorio, y luego quiso abrir la ventana, con intenciones de arrojarlo por la ventana de la oficina ubicada en el segundo pido. La abertura se trabó porque no abre plenamente y buscó agarrarlo. El funcionario se defendió porque le tiraba golpes de puño.

Se conocen con el agresor, y hasta se saludan en la calle, y le atiende el teléfono. El vecino es productor porcino, y el planteo permanente es de implementar una sala de faena.
Fue a exigirle una respuesta a Álvarez, quien procuró contactarlo con las áreas municipales correspondientes, y no lo logró. Pero le ofreció reunirse la otra semana para tratar el tema y buscar una solución.

Reacción

“No aceptó esa propuesta, quería una respuesta en el momento y escuchar lo que quería. Le dije que no tenía la respuesta, y se violentó mucho”, siguió el relato.
El coordinador debió defenderse pero no agredió ni ofendió al productor, que violentó le tiró varias trompadas, las pudo esquivar, y algunas le alcanzaron la cabeza, pero no sufrió lesiones.
El episodio terminó cuando empleados que escucharon ruidos y violencia verbal llamaron a la policía, que forzó la puerta para entrar a la oficina, ya que el agresor la había trabado. Lo esposaron y se lo llevaron, tras lo cual Álvarez se dirigió a la Comisaría a realizar la denuncia.
En un parte de prensa, Fiscalía informó que el hecho se caratuló como amenazas, lesiones leves y privación ilegítima de la libertad. El juez Jorge Criado dispuso la prohibición de acercamiento y contacto del imputado hacia la víctima.

Según la denuncia, el agresor levantó la voz, salió de la oficina exigiendo al personal del municipio que llame a la prensa y a la fiscalía, se quitó la campera y le profirió amenazas diciéndole que lo iba a tirar por la ventana y lo iba a “hacer cagar”. Lo encerró en la oficina, e intentó abrir la ventana en forma violenta gritándole “acá va a correr sangre y no te vas a ir así nomás”. Le pegó en la cabeza, provocándole lesiones leves.

Álvarez esquivó los demás golpes cubriéndose. El imputado colocó una silla en la puerta de la oficina obstruyéndole el paso y se sentó en ella hasta la llegada de la Policía. Una vez esposado volvió a amenazar a la víctima: “Esto no va a quedar así”.