Usurpaciones: entre la realidad y el doble discurso

11 /03 / 2013

A pesar que el fenómeno de las usurpaciones de tierras (sobre todo fiscales) no es nuevo ni mucho menos y no se logra hallarle una solución a pesar de los esfuerzos de diversos sectores;  desde el Departamento Ejecutivo madrynense se insiste en plantear un discurso facilista y rayano en la demagogia, con lo cual sólo se logra confundir al habitante medio de la ciudad.

14 de Noviembre de 2012, los vecinos del "Nuevo Chubut" de manera espontanea se acercaron al Concejo Deliberante para increpar a concejales.

14 de Noviembre de 2012, los vecinos del “Nuevo Chubut” de manera espontanea se acercaron al Concejo Deliberante para increpar a concejales.

En el terreno de las contradicciones ingresa la declamada Tolerancia Cero y el “Dentro de la ley todo, fuera de la ley nada”. Esto es evidente si se tiene en cuenta que a lo largo del año transcurrido se han entregado resoluciones de tenencias provisorias de tierras a los ocupantes de los asentamientos (ilegales, claro está) Nueva Chubut y  Alta Tensión y se plantean obras para llegar con servicios a los mismos.
Resulta difícil entender cómo funcionará la tolerancia cero cuando a quienes en su momento usurparon, hoy se les da este tipo de respuesta. En todo caso, ¿cuál es la diferencia entre aquellos ocupantes ilegales de tierra, hoy blanqueados, y los actuales usurpadores?; ¿porqué no debería un usurpador actual pensar que en algún momento también a él le llegará su turno de recibir obras; la regularización dominial, etc. etc. etc.?.
El problema es complejo y de muy difícil resolución. Aún más, en gran medida la ciudad creció a partir de usurpaciones y prueba de ello son los barrios Pujoles;  Manuel del Villar, San Miguel y varios otros. Y la preocupación sobre la forma de avanzar en el tratamiento de esta problemática excede con creces lo local, cabiendo recordar  por ejemplo que en el año 2008 se realizó en Madryn un Taller de Prevención de Asentamientos Irregulares organizado por el Programa de Mejoramiento Barrial (ProMeBa) a nivel nacional y participación de Municipios de gran parte de la Patagonia donde se planteó que no existe un mecanismo absoluto y decisorio para enfrentar y resolver la enmarañada trama socio político de cada asentamiento tanto para prevenirlo como para erradicarlo si ya se ha consolidado.

1 de febrero de 2013; inicio de sesiones del Concejo Deliberante

1 de febrero de 2013; inicio de sesiones del Concejo Deliberante

En este marco  y a sabiendas que resultará sumamente difícil resolver este tipo de situaciones, resulta poco menos que sorprendente la liviandad con que se formulan apreciaciones desde los principales dirigentes de la comuna madrynense. Amparados en el paraguas de la “restitución de derechos” llegan con servicios a asentamientos irregulares que han dado su apoyo explícito al actual jefe comunal (véanse las imágenes que acompañan esta nota en la apertura de sesiones del Concejo Deliberante de este año, que son más que elocuentes y hablan por sí mismas) mientras que paralelamente se difunde el mensaje de que se tratará con mano dura a quienes protagonizan las actuales ocupaciones; la famosa tolerancia cero.
Este doble discurso resulta preocupante. Porque se suma a un enfoque tendencioso en el tratamiento informativo de los hechos. Este fin de semana se inauguraron cuatro válvulas para llegar “con agua potable a 800 familias” y de acuerdo a la información oficial, “La obra consiste en cuatro válvulas que permite conectarse a un acueducto dañado por conexiones clandestinas, las que desde ahora y en todos los casos, con conexiones autorizadas y correctamente realizadas, permitirá el suministro de 50 litros de agua por persona y por día; suplantando en este caso el suministro de agua transportada exclusivamente por camiones.
Se trata de un acueducto de alta presión, de 150 mm de diámetro y 8.000 metros de longitud que atraviesa todo el sector, a las que se suman estas cuatro conexiones para que se realice desde Servicoop el correspondiente bombeo y provisión de agua”.
El lector desprevenido podría pensar que la obra incluyó el acueducto de alta presión, cuando en realidad son sólo las cuatro bombas y la provisión de 50 litros de agua por día por persona, es decir 350 litros por semana, alrededor de 1.500 litros por mes. Una nadería si se piensa que el consumo mensual promedio que utiliza Servicoop para sus cálculos para una familia tipo es de 37 metros cúbicos mensuales (equivale a 37.000 litros, alrededor de 9.250 litros por persona por mes y unos 309 por día).
Escudados en teoría en “un Estado Municipal Presente” se manifiesta que  “Estos vecinos pasan a ser vecinos de esta ciudad, tributando como lo hace todo el resto de la ciudad, siendo parte de una ciudad que los reconoce como tales, con derechos y obligaciones sociales tales”, explicó el Intendente”. Es absurdo pensar que los derechos y obligaciones no resultaban anteriores y que la legislación establece claramente que no podrá acceder a un lote social quien haya usurpado, pero ahondando las contradicciones, la información oficial manifiesta “Finalmente el propio Intendente fue contundente al expresar que “mantendremos el diálogo mientras se respeten las normas. Dentro de la Ley, todo; fuera de la Ley, nada. No queremos más asentamientos en Madryn”.
Que se entienda. No se pretende que el Ejecutivo descifre como atacar este problema, aunque podría en teoría, es sumamente improbable que ocurra en la práctica cuando los más destacados especialistas no coinciden en los mecanismos que deberían implementarse.
El planteo se debe más a la falta de autocrítica y al mensaje poco feliz y confuso con el que se bombardea a los madrynenses en forma cotidiana  dando la impresión que más se hace uso de la improvisación que de la planificación.

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