Sombrío panorama para Chubut

06 /04 / 2018

La lamentable muerte de un servidor público durante una manifestación de estatales por el pago escalonado de sus haberes y la vulneración de sus derechos y la respuesta brindada desde el Ejecutivo Provincial ensombrecen aún más el futuro de la provincia.

Es cierto que la interna entre los dirigentes de Ate (Quiroga y Hompanera) es ya casi absurda y afecta los intereses de los propios afiliados, pero pretender que esta interna es la que lleva a la generación del conflicto violento que tiene como final la muerte de un efectivo policial de un infarto (en teoría ya que resta aún el resultado de la autopsia) ronda demasiado el grado de locura.

Tanto como sindicar a dos dirigentes gremiales como golpistas (Quiroga y Godman) y desestabilizadores.

Mariano Arcioni, a quien el poder le llega de casualidad habida cuenta que es el capricho de DasNeves de poner a un comodorense en la fórmula y que no apareciera ligado a la política fue el único hecho que lo termina sentando en el sillón de Fontana 50mtras la muerte de Mario Das Neves.

Pero el poder no se trasmite ni la condición de ser dirigente.

Arcioni es un claro ejemplo.

Tanto él como sus ministros alegan haber nacido de un repollo ya que encontraron “una provincia devastada” siendo que se trata de la misma gestión, la culpa es de los que estuvieron antes, pero antes estaban ellos en realidad.

La violencia se genera desde el propio estado patronal cuando se decide el pago escalonado de sueldos afectando derechos de los trabajadores. Violencia se genera cuando se afirma que se está solucionando el problema financiero de la provincia porque se empieza a pagar a los proveedores y todavía no comenzó el pago de los haberes, siendo que la primera responsabilidad es atender a los trabajadores y no a los proveedores; máxime si entre ellos figuran medios de comunicación que perciben cifras millonarias en pautas publicitarias.

Mariano Arcioni debería replantearse si tiene la aptitud para ser gobernador. Que no es lo mismo que actitud. Es muy distinto estar capacitado para algo que estar dispuesto a realizarlo. En el primero de los casos se contará con herramientas para afrontar situaciones; mientras que en el segundo es muy probable que todo quede en la intención.

El gobernador emula a Mauricio Macri, pero su vuelo es más bien breve como el de la perdiz. Por más que pague millones a medios hegemónicos regionales o provinciales, el blindaje tiene demasiadas fisuras y nadie cree que sus estrategias gubernamentales logren algún tipo de efecto real. Desde convocar a ex gobernadores hasta decir eternamente que sabe cómo salir de la crisis (que su propia gestión generó); choca con la realidad. Se abraza casi llorando ante la salida de Martínez Zapata del elenco de gobierno y a los pocos días el ex funcionario defiende a los involucrados en casos de presunta corrupción. Sólo por dar un ejemplo.

La vida de cualquier trabajador es invalorable. Arcioni debiera no mostrarse consternado por este hecho registrado durante una manifestación donde se enfrentan pobres contra pobres (los policías cobran igual que el resto de los empleados públicos, en cuotas) sino abrirse al diálogo, pensar hasta dónde llega su responsabilidad y definitivamente gobernar, que no es hacer lo que se quiere, sino lo que la gente quiere ya que para eso lo votaron.

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