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Madryn: detuvieron a un taxista por el crimen de la estudiante de abogacía

Fue el último que habría visto con vida a Diana Rojas. Tenía marcas de heridas en la cara y su testimonio no fue convincente.

Un sujeto de 40 años de profesión taxista fue detenido anoche por la Brigada de Investigaciones de la Unidad Regional de Puerto Madryn, sindicado como el principal sospechoso de haber asesinado a Diana Rojas, la joven estudiante de Abogacía que apareció apuñalada en un descampado de la zona sur de esa ciudad el martes en horas de la tarde.

El ahora imputado del homicidio fue el último que la vio con vida a la mujer de 25, oriunda de Nogoyá, Entre Ríos, luego de que la víctima tomara el taxi que este individuo manejaba alrededor de las 10.30 de ese fatídico día.

El allanamiento y posterior aprehensión se produjo pasadas las 22.30 de ayer en una vivienda del barrio Roca de la ciudad del Golfo.

Las causas que llevaron al fiscal jefe Daniel Báez a ordenar la detención fue el testimonio que libró el mencionado sujeto cuando declaró citado por la Fiscalía local, unas marcas o rasguños en su nariz y su cara y el tiempo en que se demoró desde que salió desde la parada de taxis hasta su vuelta.

Testimonio y heridas

La presencia del único imputado se produjo luego de que se hicieran los análisis del listado de llamadas de Diana Rojas y en donde surgió que el último llamado fue en la parada de taxis donde el detenido trabajaba. Al consultársele sobre ese contacto, éste admitió haberla llevado, alrededor de las 10.30 del último martes desde el domicilio particular de la joven muerta hasta otra vivienda.

Sin embargo, una serie de heridas o rasguños sobre su cara llamó la atención de los investigadores que lo consultaron y ante la excusa que lo había arañado su mascota doméstica (un caniche toy), se le solicitó a los facultativos médicos que analicen las heridas que no concordaban con las de rasguños de un can.

Horas injustificadas

A ello, se le sumó la no coincidencia de los horarios entre su salida para llevar a Rojas y su llegada a la parada de taxis. Desde el llamado hasta su vuelta, el taxista en cuestión demoró cuatro horas y media (el ahora acusado del crimen volvió a las 15 a su base), período de tiempo que se presume fue ultimada la joven estudiante.

Todo estos datos permitieron a la Fiscalía madrynense poseer elementos suficientes para detenerlo preventivamente y acusarlo de la muerte de la joven entrerriana.

El crimen

Diana Rojas se había mudado a Puerto Madryn para cursar la carrera de Abogacía y vivía sola en un lujoso departamento. El cuerpo fue hallado en una zona de matorrales, a cuatro kilómetros del centro de la ciudad, en dirección a Rawson. Lo descubrieron dos jóvenes que pasaban en bicicleta por el lugar. Hasta ese momento, no se había radicado una denuncia sobre la desaparición de la estudiante.

Diana tenía un corte profundo en la garganta y también en uno de sus dedos, por lo que se estima que se defendió fuertemente de su atacante.

Los investigadores creen que fue asesinada en el mismo lugar donde fue hallado el cuerpo, dados los rastros de sangre.

Según los peritos, fue arrastrada unos metros para que el cuerpo quede escondido entre matorrales hasta que fue encontrado.