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Arcioni y su ya peligrosa costumbre de jugar con fuego

Con una provincia virtualmente prendida fuego, con los estatales en estado de Alerta y Movilización, los servicios básicos que debe brindar el Estado como Educación, Salud y Justicia parados, el Gobernador Mariano Arcioni no deja de sorprender a propios y extraños.

Y es que ante la gravísima crisis financiera y política que atraviesa Chubut, el Gobernador parece no tomar dimensión de sus acciones y se recluye cada vez más en su acotado círculo de confianza, alejandose de quienes fueron sus socios políticos hasta las elecciones de junio de este año: Los intendentes aliados, los sindicatos y el pueblo de chubut que lo respaldó con su voto no terminan de comprender hacia donde quiere ir el máximo mandatario provincial.

No se necesitaba tener un acabado conocimiento de las finanzas de Chubut para vislumbrar que los acuerdos paritarios firmados un mes antes de las Elecciones Provinciales iban a ser díficiles de cumplir, tal vez por eso el Gobernador Arcioni fue reelecto en su cargo, porque los Empleados Provinciales que el año anterior padecieron el pago escalonado y sufrieron del ninguneo de su empleador, le dieron la posibilidad de redimirse y reconstruir el vínculo que se había cortado.

Pasaron sólo 30 días de las elecciones de Junio para que la provincia vuelva a entrar en cesación de pagos para con sus propios empleados, incumpliendo compromisos paritarios firmados hacía menos de dos meses donde le ofrecieron a los sindicatos acuerdos salariales bastante por encima de sus expectativas. ¿Fueron irresponsables los gremios al aceptarlo? Tal vez, pero a quien no le gusta ganar un poco más, o mejor dicho, recuperar un poco del poder adquisitivo que se vio derrumbado por las políticas del Gobierno Nacional.

El Gobernador Arcioni incumplió en el pago de haberes y paritarias, y en vez de abordar la situación de manera política, acordando con todos los sectores involucrados e impulsando acuerdos con sus aliados políticos y las fuerzas de la oposición para cimentar las bases de lo que serían sus próximos cuatro años de gobierno, se aisla en un círculo de asesores y funcionarios que se cierra cada vez más, deshoyendo las demandas de la ciudadanía.

LA OPERACION

A pesar de haber aportado gran cantidad de votos para la elección provincial, Ricardo Sastre y Adrian Maderna habían sido apartados de la toma de desiciones y no eran escuchados por el Gobernador. Hasta que luego de varias semanas de idas y vueltas, finalmente Mariano Arcioni los convocó a su despacho y cuando las fotos que publicaba la prensa oficial ilusionaban a más de uno con que era el comienzo de una nueva etapa de construcción política, la verdad salía a la luz: El gobierno no disponía de los fondos suficientes para cumplir con la primer cuota del cronograma de pagos y el encuentro era en realidad una pantalla para simular volumen político donde cada vez hay menos certezas.

El gobernador que no escucha buscaba con una foto trasladar el costo político a los intendentes que justamente vienen llevando sus ciudades de manera responsable para no traerle más complicaciones a la provincia. Las intendencias son las cajas de resonancia de estos conflictos, y los intendentes Sastre y Maderna vienen sosteniendo los municipios con recursos propios y en varios casos hasta haciendose cargo de obligaciones que le corresponden a la provincia.

Mariano Arcioni juega con fuego al provocar constantemente a los trabajadores, proponiendo fechas de pago que después no cumple y prometiendo descuento de los días de paro. Juega con fuego al promover una embestida de sindicatos «amigos» que rompan las manifestaciones de los estatales, como si una lucha de «pobres contra pobres» fuera a solucionar los problemas de la provincia. El gobernador juega con fuego al promover un diálogo de fantasía que lo tuvo como único orador, cuando convocó al arco politico y social para rendir cuentas de la provincia pero no se sentó a escuchar a nadie. Juega con fuego y de tanto jugar tiene a la provincia en llamas con todos nosotros adentro.